¿Qué es la neuroeducación?
La
neuroeducación es una disciplina que combina neurociencia, pedagogía y
psicología, con el fin de trabajar con todo el potencial de nuestro cerebro en
el proceso enseñanza-aprendizaje. Se fundamente en la idea de la plasticidad
cerebral -el cerebro tiene la capacidad de cambiar físicamente para adaptarse a
estímulos y hábitos de manera útil para el individuo-, estudia el proceso de
aprendizaje desde la vertiente comportamental y desde la que corresponde a la
neurobiología.
El
conocer estos códigos de funcionamiento del cerebro ha permitido demostrar la
incidencia directa de las emociones, curiosidad, deporte, etapa de la vida… en
el aprendizaje.
Influencia de las emociones en
el aprendizaje
Como
bien señala el neurocientífico Francisco Mora, “el binomio emoción-cognición es
indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”. Esto se
debe a que la información que captamos por los sentidos antes de llegar a la
corteza cerebral (dónde tienen lugar los procesos cognitivos) pasa por el
sistema límbico, en el que la amígdala juega un papel esencial, pues se activa
ante eventos que considera importantes para la supervivencia, así se consolida
un recuerdo de manera más eficiente. Por tanto, si el conocimiento se transmite
de manera emocionante, captando la atención de los estudiantes, se consigue un
recuerdo más duradero.
Por ejemplo, los niños sienten gran interés por las
nuevas tecnologías, estas podrían usarse en las aulas o simplemente desde casa,
pues son varias las aplicaciones pedagógicas interesantes que podemos encontrar
en la red, con un montón de posibilidades para combinar el entretenimiento y el
juego con el aprendizaje.
Por otro lado, también podemos utilizar las emociones
entendiendo que el error es parte del aprendizaje, y reforzando las
expectativas de éxito. Pues al alcanzar el éxito (resolver un problema, por ejemplo),
o simplemente al haber realizado un esfuerzo, aunque no se haya logrado el
objetivo, y que sea reconocido por parte del profesor, se secretan una serie de
hormonas, como la dopamina que provoca placer y ganas de más.
Influencia del deporte en el aprendizaje
El ejercicio no sólo proporciona bienestar físico,
sino también mental. Se sabía que la realización de actividad física mejora la
capacidad cognitiva, pero no estaba tan claro porque la contracción muscular
repercutía de forma positiva en la plasticidad cerebral. Hasta que en 20013 el
grupo de investigación liderado por Bruce Spielgelman descubrió que la proteína
irisina, liberada en el músculo durante el ejercicio de resistencia, viaja
hasta el cerebro y allí promueve la generación de nuevas neuronas y conexiones
sinápticas y, que justamente, esto sucede en los centros de memoria.
Por otro lado, también está el hecho de que el deporte
libera la generación de endorfinas, que generan sensación de bienestar, placer,
optimismo, y están íntimamente relacionadas con la concentración y la atención.
Etapas de la
vida y aprendizaje
A lo largo de nuestra vida, hay períodos críticos en
los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro, estas etapas son lo que
la neuroeducación denomina “ventanas plásticas”. Así, por ejemplo, la etapa
óptima para aprender a hablar es desde el nacimiento hasta los siete años, esto
quiere decir que, aunque una vez pasados los siete años un niño puede adquirir
el lenguaje, el dominio del lenguaje conseguido nunca será igual que el de un
niño que prende a hablar entre los cero y tres años.
Otra etapa sería la franja diez-doce años, en la que
se da una mayor facilidad para aprender aptitudes, manejar información y
razonar.
Y qué decir de la adolescencia, en esta etapa el
cerebro es plenamente emocional, sin embargo, es cuando se empiezan a estudiar
materias como la Química o Física que deben aprenderse de forma racional. En
este caso, debe incluirse emoción en el proceso enseñanza-aprendizaje para
llegar al “cerebro social” de los estudiantes.
Reflexión
En la actualidad la mayoría de las escuelas siguen un
modelo educativo basado en un método igual al que se empleaba hace 200 años, niños
que aprenden conocimientos de memoria para luego repetirlos como loros. Ha
llegado el momento de aplicar todo el conocimiento generado por la neurociencia
y aplicar un método basado en la neuroeducación; hay que buscar el significado
emocional de lo que se enseña, para que el alumno piense.
Por último, para todos aquellos que os hayáis quedado con ganas de más os dejamos una interesante y amena conferencia impartida por Jesús C.Guillén:


